1. Naturaleza jurídica del Tribunal Constitucional
El Título IX de la Constitución Española (artículos 159 a 165) regula el Tribunal Constitucional (en adelante, TC), configurándolo como el intérprete supremo de la Constitución. Se trata de un órgano constitucional que ocupa una posición singular en nuestro sistema institucional.
Esta distinción es fundamental: el Poder Judicial (Título VI) tiene como órgano de gobierno al Consejo General del Poder Judicial y como cúspide jurisdiccional al Tribunal Supremo. El TC, por su parte, está sometido exclusivamente a la Constitución y a su propia Ley Orgánica (LOTC).
España sigue el modelo de control concentrado de constitucionalidad (modelo kelseniano o europeo), en el que un único órgano especializado tiene la competencia exclusiva para declarar la inconstitucionalidad de las leyes. Esto contrasta con el modelo difuso norteamericano, donde cualquier juez puede inaplicar una ley por considerarla inconstitucional. El modelo kelseniano fue desarrollado por el jurista austriaco Hans Kelsen para la Constitución austriaca de 1920, y fue adoptado posteriormente por Alemania, Italia, España, Portugal y la mayoría de democracias europeas. Su ventaja principal es la seguridad jurídica: al concentrar el control de constitucionalidad en un solo órgano, se evita que distintos tribunales lleguen a conclusiones contradictorias sobre la validez de una misma ley.
En el sistema español, sin embargo, el modelo no es puramente concentrado, sino que presenta elementos del modelo difuso a través de la cuestión de inconstitucionalidad (art. 163 CE): cualquier juez o tribunal ordinario puede dudar de la constitucionalidad de una ley y elevar la cuestión al TC. De este modo, los jueces ordinarios participan en el control de constitucionalidad, aunque la decisión final sobre la validez de la ley corresponde siempre al TC. Esta combinación de elementos concentrados y difusos ha sido calificada por la doctrina como un «sistema mixto» o de «concentración atenuada».
- 4 del Congreso + 4 del Senado + 2 del Gobierno + 2 del CGPJ = 12 Magistrados
- Mandato: 9 años
- Renovación: por tercios cada 3 años (4 Magistrados cada vez)
La doctrina constitucional ha debatido largamente sobre la naturaleza del Tribunal Constitucional. Desde una perspectiva orgánica, el TC no se integra en ninguno de los tres poderes clásicos del Estado (legislativo, ejecutivo, judicial), sino que constituye un poder autónomo cuya legitimidad deriva directamente de la Constitución. A diferencia de los tribunales ordinarios, que aplican la ley al caso concreto, el TC actúa como «legislador negativo» cuando declara la inconstitucionalidad de una norma, pues la expulsa del ordenamiento jurídico con efectos generales. Esta expresión, acuñada por el propio Kelsen, refleja que el TC no crea derecho positivo, pero sí depura el ordenamiento eliminando las normas incompatibles con la norma suprema.
Desde una perspectiva funcional, el TC cumple una triple función esencial en el Estado constitucional de Derecho. En primer lugar, garantiza la supremacía normativa de la Constitución, asegurando que ninguna ley, reglamento o acto de los poderes públicos pueda contradecirla impunemente. En segundo lugar, actúa como árbitro territorial en los conflictos de competencia entre el Estado y las Comunidades Autónomas, función especialmente relevante en un Estado descentralizado como el español. En tercer lugar, opera como último garante de los derechos fundamentales a través del recurso de amparo, ofreciendo una tutela adicional y extraordinaria cuando la vía judicial ordinaria no ha sido capaz de reparar la lesión.
Conviene señalar que el TC ha sido calificado también como un «poder moderador» en situaciones de tensión entre los distintos poderes del Estado. Cuando resuelve conflictos entre el Gobierno y las Cortes, o entre el Estado central y las Comunidades Autónomas, el TC desempeña una función de equilibrio institucional que va más allá de la mera interpretación jurídica. En la práctica, algunas de las sentencias más relevantes del TC han tenido una profunda repercusión política, como la STC 31/2010 sobre el Estatuto de Cataluña, la STC 148/2021 sobre el primer estado de alarma por la COVID-19, o las diversas sentencias sobre la distribución competencial en materia educativa, sanitaria y lingüística.
- TRIbunal de la constitucionalidad de las leyes (legislador negativo)
- LOcalización territorial: árbitro de conflictos Estado-CCAA
- Garantía Individual: amparo de derechos fundamentales
1.1. Características esenciales del TC
2. Composición del Tribunal Constitucional (art. 159 CE)
El artículo 159.1 CE establece que el TC se compone de 12 miembros, que reciben el título de Magistrados del Tribunal Constitucional. Son nombrados por el Rey, a propuesta de los tres poderes del Estado:
- Congreso: 210 votos sobre 350 diputados
- Senado: varía según su composición (actualmente 159 votos sobre 265 senadores)
- CGPJ: 13 votos sobre 21 vocales (incluido el Presidente del TS)
2.1. Requisitos para ser Magistrado del TC
Según el artículo 159.2 CE, los Magistrados del TC deberán cumplir los siguientes requisitos:
- Ser nombrados entre Magistrados y Fiscales, Profesores de Universidad, funcionarios públicos y Abogados
- Ser juristas de reconocida competencia
- Contar con más de quince años de ejercicio profesional
El requisito de «reconocida competencia» es un concepto jurídico indeterminado que ha dado lugar a cierta controversia doctrinal. No se trata simplemente de acreditar quince años de colegiación o de ejercicio, sino que el candidato debe gozar de un prestigio profesional notorio en el ámbito jurídico. La práctica ha demostrado que la mayoría de Magistrados designados han sido catedráticos de Derecho, Magistrados del Tribunal Supremo, Abogados del Estado de dilatada trayectoria, Letrados del Consejo de Estado o Fiscales de reconocido prestigio. La exigencia de quince años se computa desde la obtención del título de Licenciado o Graduado en Derecho, no desde el inicio del ejercicio profesional efectivo en alguna de las categorías mencionadas, según ha precisado la doctrina.
Un aspecto que suele generar confusión en los exámenes es la relación entre las categorías profesionales enumeradas en el artículo 159.2 CE. La enumeración —Magistrados y Fiscales, Profesores de Universidad, funcionarios públicos y Abogados— es, según la doctrina mayoritaria, taxativa: el artículo 159.2 CE utiliza la preposición «entre», lo que indica que los candidatos deben pertenecer a alguna de esas categorías profesionales. Además, deben cumplir la doble condición de ser juristas de reconocida competencia y acreditar más de quince años de ejercicio profesional.
2.2. Mandato y renovación
El artículo 159.3 CE establece las siguientes reglas sobre el mandato:
- Duración del mandato: 9 años
- Renovación: por terceras partes cada 3 años (se renuevan 4 Magistrados cada vez)
- No reelección inmediata (art. 16.4 LOTC): los Magistrados no pueden ser reelegidos de forma inmediata, salvo quienes hayan ocupado el cargo por un plazo no superior a tres años (por ejemplo, por cubrir una vacante), que sí podrán ser propuestos para un nuevo mandato. Este extremo no figura en el art. 159.3 CE, sino en la LOTC
Este sistema de renovación escalonada garantiza la continuidad institucional del TC, evitando que se renueve íntegramente de una sola vez y preservando la experiencia acumulada.
2.3. Estatuto de los Magistrados
2.4. Incompatibilidades (art. 159.4 CE)
La condición de Magistrado del TC es incompatible con:
- Todo mandato representativo (diputado, senador, concejal, etc.)
- Los cargos políticos o administrativos
- El desempeño de funciones directivas en un partido político o sindicato, y con el empleo al servicio de los mismos
- El ejercicio de las carreras judicial y fiscal
- Cualquier actividad profesional o mercantil
3. El Presidente del Tribunal Constitucional (art. 160 CE)
El artículo 160 CE regula la figura del Presidente del TC con las siguientes características:
El Vicepresidente se elige siguiendo el mismo procedimiento. Le corresponde sustituir al Presidente en caso de vacante, ausencia u otro motivo legal, y preside la Sala Segunda.
La figura del Presidente del TC merece una reflexión más detenida, pues su papel excede con mucho el de un mero moderador de debates. El Presidente representa al Tribunal ante los demás poderes del Estado y ante la opinión pública, convoca y preside las sesiones del Pleno, fija el orden del día y, lo que resulta decisivo en la práctica, dispone de voto de calidad (voto dirimente) en caso de empate. Este voto de calidad ha sido determinante en sentencias históricas del TC: cuando los doce Magistrados se dividen en dos bloques de seis, la posición del Presidente prevalece. Esto confiere al cargo una importancia estratégica que va más allá de las funciones protocolarias, y explica por qué la elección del Presidente es a menudo objeto de intensas negociaciones entre los Magistrados.
A lo largo de la historia del TC, desde su constitución efectiva en 1980, se han sucedido diversos Presidentes con perfiles muy diferentes: catedráticos de Derecho Constitucional, Magistrados del Tribunal Supremo, Abogados del Estado de prestigio. La doctrina ha señalado que la autoridad moral del Presidente depende en gran medida de su capacidad para generar consensos internos y presentar una imagen de independencia e imparcialidad ante la sociedad. En los períodos de mayor polarización política, la figura del Presidente adquiere una visibilidad extraordinaria, como ocurrió con las sentencias sobre el proceso soberanista catalán o sobre la legislación de emergencia durante la pandemia de COVID-19.
- Primera Sala: la preside el Presidente del TC (6 Magistrados)
- Vicepresidente → Segunda Sala (6 Magistrados)
- 4 Secciones: 2 por Sala, de 3 Magistrados cada una
4. Organización interna del TC
El Tribunal Constitucional se organiza, a efectos jurisdiccionales, en los siguientes órganos:
Además, el TC cuenta con órganos gubernativos: el Pleno gubernativo (funciones no jurisdiccionales), la Junta de Gobierno (Presidente, Vicepresidente, dos Magistrados y el Secretario General), el Secretario General (elegido por el Pleno por 3 años) y la Vicesecretaría General.
5. Competencias del Tribunal Constitucional (art. 161 CE)
El artículo 161 CE enumera las competencias principales del TC, que se complementan con las que le atribuye la LOTC:
5.1. El recurso de inconstitucionalidad
Es el procedimiento directo de control de constitucionalidad de las normas con rango de ley. Constituye la pieza angular del sistema de justicia constitucional, pues permite depurar el ordenamiento jurídico de normas contrarias a la Constitución con efectos generales (erga omnes). Cuando el TC declara la inconstitucionalidad de una ley, esta queda expulsada del ordenamiento jurídico, como si hubiera sido derogada, aunque técnicamente la declaración de inconstitucionalidad y la derogación son figuras jurídicas distintas: la derogación opera ex nunc (desde ahora), mientras que la inconstitucionalidad puede tener efectos ex tunc (desde el origen), aunque en la práctica española el TC ha modulado los efectos temporales de sus sentencias en numerosas ocasiones, declarando en algunos casos la inconstitucionalidad sin nulidad o difiriendo los efectos de la nulidad para evitar vacíos normativos.
El recurso de inconstitucionalidad es un control abstracto y directo: no se plantea con ocasión de un caso concreto (a diferencia de la cuestión de inconstitucionalidad), sino que los sujetos legitimados impugnan directamente la norma por considerarla contraria a la Constitución. Este carácter abstracto explica la limitación de los sujetos legitimados a órganos constitucionales y representantes institucionales, excluyendo a los ciudadanos individuales: se entiende que el control abstracto de constitucionalidad es una función de defensa objetiva del ordenamiento, no un instrumento de tutela de derechos individuales (para lo cual existe el recurso de amparo).
Sus características principales son:
Objeto del recurso
Pueden ser impugnadas mediante este recurso (art. 27.2 LOTC):
- Los Estatutos de Autonomía y las demás leyes orgánicas
- Las demás leyes, disposiciones normativas y actos del Estado con fuerza de ley (decretos-leyes, decretos legislativos)
- Los tratados internacionales
- Los reglamentos de las Cámaras (Congreso, Senado) y de las Cortes Generales
- Las leyes, actos y disposiciones normativas con fuerza de ley de las CCAA
- Los reglamentos de las Asambleas legislativas de las CCAA
Plazo
3 meses desde la publicación oficial de la norma impugnada. Este plazo se amplía a 9 meses cuando, antes de la interposición del recurso, se ha constituido la Comisión Bilateral de Cooperación entre el Estado y la Comunidad Autónoma correspondiente para resolver las discrepancias (art. 33.2 LOTC).
Órgano competente
Conoce del recurso el Pleno del Tribunal Constitucional.
5.2. La cuestión de inconstitucionalidad (art. 163 CE)
A diferencia del recurso de inconstitucionalidad, la cuestión de inconstitucionalidad es un mecanismo indirecto de control. Es planteada por cualquier órgano judicial cuando, en el curso de un proceso, considere que una norma con rango de ley aplicable al caso y de cuya validez dependa el fallo pueda ser contraria a la Constitución. El art. 163 CE precisa que los efectos del planteamiento de la cuestión en ningún caso serán suspensivos: la ley cuestionada sigue vigente y aplicable mientras el TC no se pronuncie.
Recurso vs. cuestión de inconstitucionalidad: diferencias clave
Requisitos de la cuestión de inconstitucionalidad
- Que exista un proceso judicial abierto ante cualquier juez o tribunal
- Que la norma cuestionada tenga rango de ley
- Que sea aplicable al caso concreto
- Que de su validez dependa el fallo (juicio de relevancia)
- Que el juez considere que la norma puede ser contraria a la Constitución
La duda puede surgir de forma espontánea por el juez (de oficio) o haber sido suscitada por alguna de las partes del proceso (a instancia de parte).
5.3. El recurso de amparo
Es el instrumento de protección de los derechos fundamentales y libertades públicas ante el TC. Protege los derechos reconocidos en:
- El artículo 14 CE (igualdad ante la ley)
- La Sección 1.ª del Capítulo II del Título I (arts. 15 a 29: derechos fundamentales y libertades públicas)
- La objeción de conciencia del artículo 30.2 CE
Además, el recurso de amparo solo procede contra actos de los poderes públicos, no contra actuaciones de particulares (salvo que un órgano judicial no haya corregido la vulneración).
Supuestos de amparo según el origen de la vulneración
Requisito de «especial trascendencia constitucional» (reforma LO 6/2007)
Desde la reforma de la LOTC por la LO 6/2007, la admisión del recurso de amparo exige que el recurrente justifique la especial trascendencia constitucional del recurso. Este requisito, conocido como objetivación del amparo, implica que no basta con alegar una vulneración de derechos: el TC debe apreciar que el caso tiene importancia para la interpretación, aplicación o eficacia general de la Constitución. Esto ha reducido drásticamente el número de amparos admitidos.
La razón histórica de esta reforma es bien conocida: antes de 2007, el recurso de amparo se había convertido en un mecanismo de «tercera instancia» o «superrevisión» judicial. Los ciudadanos acudían masivamente al TC para revisar sentencias judiciales ordinarias, alegando vulneraciones del derecho a la tutela judicial efectiva (art. 24 CE). Esta avalancha de recursos de amparo —que llegaron a representar más del 95% de los asuntos ingresados en el TC— colapsaba el Tribunal e impedía que dedicara tiempo suficiente a sus funciones más relevantes (control de constitucionalidad de las leyes, conflictos de competencia). La reforma de 2007 invirtió el sistema de admisión: se pasó de un modelo en el que el TC debía motivar la inadmisión (y admitía por defecto) a un modelo en el que el recurrente debe justificar afirmativamente la especial trascendencia constitucional (y el TC puede inadmitir mediante providencia sucintamente motivada).
La STC 155/2009 precisó los supuestos en los que concurre la «especial trascendencia constitucional», enumerando siete criterios orientativos: que el recurso plantee un problema o una faceta de un derecho fundamental sobre la que no exista doctrina del TC; que permita al TC aclarar o cambiar su doctrina anterior; que la vulneración provenga de una ley o disposición general; que derive de una interpretación judicial generalizada de la Constitución; que el incumplimiento general y reiterado de la doctrina del TC por la jurisdicción ordinaria justifique un nuevo pronunciamiento; que un órgano judicial haya incurrido en una negativa manifiesta al deber de acatamiento de la doctrina del TC; o que la cuestión planteada trascienda del caso concreto por plantear una cuestión jurídica relevante y general. La carga de justificar la concurrencia de alguno de estos supuestos recae íntegramente sobre el recurrente.
Órgano competente
Conocen del recurso de amparo las Salas del TC (e incluso las Secciones, cuando aplican doctrina consolidada).
5.4. Los conflictos constitucionales de competencia
Conflictos territoriales (Estado-CCAA o entre CCAA)
Conflictos entre órganos constitucionales
Se producen entre el Gobierno, el Congreso, el Senado y el CGPJ (y, tras la LO 7/2015, también el Tribunal de Cuentas). Antes de plantear el conflicto, el órgano que se considere lesionado debe requerir al otro para que deponga su actitud. Solo si no rectifica, puede acudir al TC.
5.5. Conflictos en defensa de la autonomía local
Introducidos por la LO 7/1999, permiten a los entes locales impugnar normas con rango de ley (estatales o autonómicas) que lesionen la autonomía local, dado que no están legitimados para interponer el recurso de inconstitucionalidad.
Legitimación
5.6. Control previo de tratados internacionales (art. 95.2 CE)
El TC puede pronunciarse sobre la existencia o inexistencia de contradicción entre la Constitución y un tratado internacional antes de que España preste su consentimiento. La declaración del TC es vinculante.
Pueden requerir esta declaración el Gobierno o cualquiera de las dos Cámaras. Este fue el procedimiento que originó la primera reforma constitucional de 1992 (art. 13.2), cuando el TC declaró la incompatibilidad con el Tratado de Maastricht. La Declaración 1/1992 del TC concluyó que el artículo 8.B del Tratado de la Unión Europea, al permitir el sufragio pasivo de los ciudadanos europeos en las elecciones municipales del Estado de residencia, era incompatible con el artículo 13.2 CE, que solo reconocía a los extranjeros el derecho de sufragio activo (no pasivo) en elecciones municipales. Como consecuencia, fue necesario reformar el artículo 13.2 CE para añadir la referencia al sufragio pasivo, lo que constituyó la primera de las tres reformas constitucionales aprobadas hasta la fecha (la segunda fue la del artículo 135 CE en 2011 y la tercera la del artículo 49 CE en 2024).
El control previo de tratados se diferencia del recurso de inconstitucionalidad en varios aspectos relevantes. En primer lugar, se produce antes de que el tratado entre en vigor para España, no después; esto permite evitar la difícil situación de tener que denunciar un tratado ya ratificado por ser contrario a la Constitución. En segundo lugar, la declaración del TC no es propiamente una sentencia, sino una declaración que tiene naturaleza consultiva vinculante: si el TC aprecia contradicción, España debe optar entre no ratificar el tratado o reformar previamente la Constitución. En tercer lugar, la legitimación se limita al Gobierno y a las Cámaras (no pueden solicitarla los demás legitimados del recurso de inconstitucionalidad). Desde 1992, el TC solo ha emitido dos declaraciones en este procedimiento: la ya citada Declaración 1/1992 (Tratado de Maastricht) y la Declaración 1/2004 (Tratado por el que se establece una Constitución para Europa), en la que concluyó que no existía contradicción.
6. Legitimación para interponer recursos (art. 162 CE)
El artículo 162 CE establece la legitimación activa para los principales procedimientos:
El Defensor del Pueblo es el único órgano legitimado tanto para el recurso de inconstitucionalidad como para el recurso de amparo.
7. Sentencias del Tribunal Constitucional (art. 164 CE)
El artículo 164 CE regula los efectos de las sentencias del TC:
7.1. Características de las sentencias
Merece especial atención la figura de los votos particulares. Los Magistrados del TC que discrepen del fallo o de su fundamentación jurídica tienen derecho a formular votos particulares, que se publican junto con la sentencia en el BOE. Existen dos modalidades: el voto particular discrepante (cuando el Magistrado discrepa del fallo) y el voto particular concurrente (cuando coincide con el fallo pero discrepa de la fundamentación). Los votos particulares cumplen una función esencial en la justicia constitucional: permiten conocer las corrientes doctrinales minoritarias dentro del TC, contribuyen al debate jurídico y, en ocasiones, anticipan futuros cambios de doctrina. Algunas de las aportaciones más brillantes de la jurisprudencia constitucional española se encuentran en votos particulares que, con el paso del tiempo, acabaron convirtiéndose en doctrina mayoritaria.
Desde el punto de vista de sus efectos temporales, las sentencias del TC plantean la compleja cuestión de la retroactividad. La regla general es que la declaración de inconstitucionalidad de una ley no tiene efectos retroactivos respecto de las situaciones jurídicas consolidadas: las sentencias firmes dictadas en aplicación de la ley declarada inconstitucional no se ven afectadas, salvo en materia penal o sancionadora cuando la declaración de inconstitucionalidad favorezca al condenado o sancionado (art. 40.1 LOTC). Sin embargo, el TC ha desarrollado en su jurisprudencia la técnica de la «inconstitucionalidad sin nulidad» y la modulación de efectos temporales, declarando en algunos casos que la norma es inconstitucional pero no nula, o que la nulidad no produce efectos hasta un momento futuro, para evitar vacíos normativos o situaciones de caos jurídico.
- Estimatorias: acogen la pretensión (inconstitucionalidad o amparo)
- Desestimatorias: rechazan la pretensión (la norma es constitucional)
- Interpretativas: la norma es constitucional solo si se interpreta como dice el TC
7.2. Tipos de sentencias según su contenido
8. Comparativa: el TC español en el Derecho comparado
Una visión comparada ayuda a comprender mejor las singularidades del modelo español de justicia constitucional. En Europa, los principales tribunales constitucionales presentan diferencias significativas en composición, mandato y competencias:
9. La Ley Orgánica del Tribunal Constitucional (art. 165 CE)
El artículo 165 CE es un precepto de remisión que establece:
«Una ley orgánica regulará el funcionamiento del Tribunal Constitucional, el estatuto de sus miembros, el procedimiento ante el mismo y las condiciones para el ejercicio de las acciones.»
En cumplimiento de este mandato se aprobó la Ley Orgánica 2/1979, de 3 de octubre, del Tribunal Constitucional (LOTC), que ha sido objeto de numerosas reformas a lo largo de su vigencia. La LOTC es una de las leyes orgánicas más extensas y complejas del ordenamiento español, con más de cien artículos que regulan minuciosamente el estatuto de los Magistrados, los procedimientos constitucionales, los efectos de las sentencias y la organización interna del Tribunal. La importancia de la LOTC es tal que, sin ella, la Constitución carecería de los instrumentos procesales necesarios para hacerse efectiva: es la LOTC la que define los plazos, los requisitos de admisión, los trámites procesales y las modalidades de resolución de cada uno de los procedimientos constitucionales.
9.1. Reformas más relevantes de la LOTC
9.2. La autocuestión de inconstitucionalidad
Un procedimiento singular que merece mención especial es la autocuestión de inconstitucionalidad (art. 55.2 LOTC). Cuando una Sala del TC, al resolver un recurso de amparo, considera que la vulneración del derecho fundamental proviene directamente de la ley aplicada (y no solo de su aplicación por el órgano judicial o administrativo), puede elevar al Pleno la cuestión de la constitucionalidad de esa ley. Es decir, el propio TC se plantea a sí mismo una cuestión de inconstitucionalidad, de ahí el nombre de «autocuestión». Este mecanismo permite conectar el control subjetivo de derechos (amparo) con el control objetivo de normas (inconstitucionalidad), evitando que una ley contraria a la Constitución siga vigente tras haberse constatado que vulnera derechos fundamentales en un caso concreto.
La autocuestión se distingue de la cuestión de inconstitucionalidad ordinaria (art. 163 CE) en que esta última es planteada por jueces y tribunales del Poder Judicial, mientras que la autocuestión la plantea el propio TC ante sí mismo. También se diferencia del conflicto en defensa de la autonomía local, que puede dar lugar a una autocuestión similar cuando el Pleno, al estimar el conflicto, considere que la norma con rango de ley impugnada es inconstitucional (art. 75 quinquies.6 LOTC).
10. Cuadro resumen: procedimientos ante el TC
- El TC se compone de 12 Magistrados: 4 del Congreso, 4 del Senado, 2 del Gobierno, 2 del CGPJ. Nombrados por el Rey
- La mayoría exigida al Congreso, Senado y CGPJ es de 3/5
- Mandato de 9 años, renovación por tercios cada 3 años
- El Presidente es elegido por el Pleno del TC, nombrado por el Rey, por 3 años, reelegible una sola vez
- El TC NO forma parte del Poder Judicial: es un órgano constitucional independiente
- El recurso de inconstitucionalidad es un control directo y abstracto; la cuestión de inconstitucionalidad es un control indirecto y concreto
- El recurso de amparo solo protege los derechos de los arts. 14 a 29 CE y 30.2 CE (objeción de conciencia)
- Los ciudadanos no pueden interponer el recurso de inconstitucionalidad, pero sí el recurso de amparo
- El Defensor del Pueblo está legitimado tanto para el recurso de inconstitucionalidad como para el de amparo
- Las sentencias del TC tienen valor de cosa juzgada desde el día siguiente a su publicación en el BOE
- No cabe recurso contra las sentencias del TC
- La declaración de inconstitucionalidad de una ley no anula necesariamente todo el texto: subsiste la parte no afectada
- La LOTC es la LO 2/1979, de 3 de octubre. Reformas clave: LO 6/2007 (objetivación del amparo) y LO 15/2015 (ejecución de resoluciones)
- Los Magistrados deben ser juristas de reconocida competencia con más de 15 años de ejercicio profesional
- La impugnación del art. 161.2 CE produce suspensión automática de la disposición autonómica (máximo 5 meses)